viernes, 24 de julio de 2015

Una piedra en el camino. Feliz fin de semana.

¡Hola! ¿Qué tal todo por ahí?

Por aquí todo fenomenal, semana intensa de trabajo pero satisfecho con los resultados, que al fin y al cabo son los que mandan.

Esta semana me gustaría compartir  contigo una fábula como hago de vez en cuando. 

Es la historia de un padre que tenía varios hijos mayores. Vivían en una zona muy humilde donde ni siquiera había trabajo para todos. Cada uno intentaba aportar algo de dinero a la economía familiar ya que con el sueldo del padre no había para mantenerlos a todos.

En cierta ocasión, los hijos mayores se reunieron con el padre y le propusieron que les ayudara económicamente a salir de aquella zona rural para buscar trabajo en alguna ciudad más próspera, de esa forma. aparte de no tener que mantenerlos en casa podrían aportar algo más a la economía familiar.

El hombre contrariado les dijo que lo tendría que pensar, ya que no estaba seguro de sus capacidades para emprender dicha aventura.  Además tampoco contaba con dinero suficiente para darle  a todos para que probaran fortuna en otras ciudades, por lo que tendría que elegir a uno. Tras darle muchas vueltas para decidir a que hijo enviaba a la ciudad,  decidió ponerles a prueba. Y sin dar muchas explicaciones les dijo: En una semana decidiré quien se va a buscar trabajo a la ciudad y quien se queda.

Esa misma noche mientras todos dormían coloco una gran piedra que obstaculizaba todo el camino de su casa. A la mañana siguiente, todos los hijos en edad de trabajar fueron saliendo de casa, unos hacia el campo, otros a pueblos cercanos, según iban llegando a la piedra que obstaculizaba el camino la iban bordeando, el padre escondido tras un árbol, observaba la reacción de cada uno de sus hijos.

Unos murmuraban preguntándose como había llegado la piedra hasta ahí, otros sólo e quejaban del hecho y continuaban su camino, pero todos le dieron rodeo y continuaron. Todos menos uno, el más pequeño de los hermanos, se dedicaba a vender las verduras y hortalizas que junto a su padre y hermanos cultiva. Al llegar a la piedra, dejó cuidadosamente la cesta de verduras en el suelo, empujó con toda su fuerza y ayudado por una palanca consiguió desplazar la piedra que cortaba el camino.

Al coger la cesta de verduras para continuar el camino, detectó una cartera en el suelo donde había estado la piedra. La cartera tenía una suma de dinero muy importante y una nota que decía que la persona que descubriera la cartera y el dinero sería la propietaria del mismo.


Al leerlo, corrió a buscar a su padre para contarle lo ocurrido y el padre le respondió:"Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar tu condición, tú serás el elegido". 
Fin de la historia.

¿Cuántas piedras encontramos en nuestro camino?, ¿Qué hacemos?, ¿las apartamos o las bordeamos? 

En ocasiones tiramos por la calle de en medio, buscamos la solución fácil, o simplemente tiramos la toalla. Que te esfuerces mucho no te garantiza el éxito, pero garantiza tu satisfacción al dar lo mejor de ti.

Si apartamos nuestras piedras del camino, no sólo nos dejará a éste libre, también lo dejamos libre para los demás.

Te invito a que reflexiones que piedras tienes en tu camino que te gustaría eliminar. Te voy a dar dos consejos para deshacerte de ellas.

* PASO 1: Piensa como quitarlas.
* PASO 2: ¡Hazlo!, ¡Quítalas!

Y como cada viernes, feliz fin de semana, salud y éxitos.

José María Gomaríz.

Muchas gracias.
Un saludo.


sábado, 18 de julio de 2015

No asumas, pregunta y sal de dudas. Feliz fin de semana

¡Hola a tod@s!

Acabo de terminar mi semana maratoniana y a tope de trabajo. Después del parón por mi escafoides, retomo con fuerza la actividad.

¿Y tú qué tal?, ¿Cómo ha ido tu semana? Espero que bien.

Entre los diferentes trabajos que he realizado esta semana, me quedo con un caso concreto de un conflicto que suele ser bastante habitual en las empresas. En una de las sesiones, descubrimos una queja sobre un problema de comunicación entre dos departamentos que estaba afectando directamente al servicio de atención al cliente.

Sin entrar en detalles. Fuimos poco a poco desenredando la maraña de la madeja, hasta dejar salir de forma muy sutil los verdaderos motivos y las emociones que sentían los protagonistas. Una vez puesto en conocimiento lo que cada persona sentía cuando hablaba con la otra, empezamos trazar los patrones y estrategias de comunicación para que ésta fuese la deseada para ambos, fluida, eficaz y resolutiva.

Si trabajas con más personas podrá serte familiar esta historia. Un pequeño problema de comunicación se puede convertir en un conflicto mayor debido al efecto bola de nieve. 

¿Por qué ocurren este tipo de problemas? Algo muy habitual es por que tendemos a asumir. 

Si, es muy normal que obviemos partes de un mensaje por que asumimos que la otra persona ya lo sabe. Tendemos a asumir que lo que estamos imaginando es la intención real del otro. Y en ocasiones, sólo es nuestra imaginación con las riendas sueltas.

¿Has pensado alguna vez mi compañero/a me tiene manía?, ¿Alguna vez has asegurado que tal cosa te la han hecho para fastidiarte?, ¿Has dado alguna vez mucha importancia a lo que otros podrían estar pensando de ti? Podía seguir haciéndote más preguntas de este tipo, pero... creo que ya me estás entendiendo, ¿O no?


Y en la mayoría de ocasiones asumimos que es así y punto, sin asegurarnos si estamos en lo cierto.

Aunque siempre hay excepciones, tu imaginación puede estar jugándote una mala pasada, te puede estar dando una información que no tiene que ser real necesariamente.  Quizás lo que estás interpretando no es lo que la otra persona te quiere decir. Quizás su intención no sea la que tú estás imaginando. Es recomendable preguntar si tienes duda, pregunta no pasa nada. No asumas.

Se que en ocasiones no resultará fácil. Es probable que te de vergüenza, que sigas inventándote las posibles respuestas que te daría la otra persona. Pero la única manera que tienes para averiguar que piensa  o cual es la intención de otra persona, es preguntándole directa o indirectamente, a menos que te consideres  Rappel. 

Te invito esta semana a que estés atent@  y detectes cuantas veces al día estás asumiendo algo como verdad absoluta y descubras que posiblemente no estés en lo cierto. Si prestas atención te darás cuenta en más de una ocasión; y te invito a que en vez de asumir, te atrevas a preguntar cual era la intención de la otra persona, que es lo que piensa o lo que quería decirte exactamente.

Prueba, prueba y ya me cuentas.

Y ahora como siempre, desearte un magnífico fin de semana, salud y éxitos.

José María Gomaríz

Muchas gracias.
Un saludo.











viernes, 10 de julio de 2015

El auto-saboteador. Feliz fin de semana.

Hola a tod@s¡¡

¿Cómo van esas vacaciones afortunad@s? 

Seguramente al no recibir mi post la semana pasada pensaríais estaba de vacaciones. Pues no,  ni estaba ni lo estoy todavía. Pero ha sido la primera vez en más de dos años que no os he escrito y enviado mi "Feliz fin de semana".

No ha pasado nada grave ni especial. Aunque me gusta y prefiero escribir cada viernes por la mañana, hay semanas que por unos motivos u otros lo he hecho por la tarde o noche, el sábado, incluso en alguna ocasión el domingo.

La semana pasada empecé a escribir a primera hora de la tarde, me entraron algunas llamadas, otras interrupciones y cuando me di cuenta tenía que salir a un asunto personal. Dejé de escribir y me dije... cuando vuelva lo termino.

Como quiera que sea llegó la noche y me dije... Bueno, luego en la cama con el portátil lo hago. Cuando llegó el momento me dije nuevamente... Estoy cansado, llevo todo el día para arriba uy para abajo, mandando emails, atendiendo llamadas, haciendo visitas, es hora de dormir, mañana lo hago.


No te voy a detallar mi fin de semana, pero entre unas cosas y otras siempre encontraba una excusa para no ponerme a escribir, el auto-saboteador interno me estaba ganando la batalla. De hecho me la ganó.  

Durante la jornada del domingo en un evento de unos amigos, el diálogo entre mi "Yo responsable" y mi "Yo Auto-saboteador" era continuo, tanto que había ocasiones en las que ni siquiera estaba disfrutando del momento presente por estar en la batalla de mis dos "Yo". 

¿Te ha pasado a ti alguna vez? 
¡Uf! Menos mal que no soy el único.

Entre los miles de pensamientos repetidos que tenemos diariamente, la mayoría de ellos son cosas que tenemos que hacer o resolver y que vamos dejando para más tarde, eso que llaman ahora los modernos de una forma muy cool, procrastinación. 

Así que para tranquilizarme me conté la historia que lo escribiría el lunes, total ya no podía hacer otra cosa. Pero de vez en cuando, me volvían los pensamientos de culpabilidad, que se reforzaban con algún whatsapp o email preguntándome por el post y por que no lo había enviado y publicado. 

La cuestión es que cuando pensamos que alguien espera algo de nosotros y no se lo damos,  nos hace sentir mal. Pero no nos hacen sentir mal los demás, somos nosotros mismos los que nos estamos contando una situación "X" y nos estamos inventando las respuestas de los otros, tipo... ¿Que estarán pensando?, ¿Habrán pensado que...?, La verdad es que tenía que haber hecho...  y un largo etcétera de pensamientos que nos van afectando y acaban haciéndonos sentir mal.

Llegó el lunes y el "Yo auto-saboteador" empezó a posponer el momento, mientras que el "Yo responsable" empezó a sentir vergüenza,  el auto-saboteador piensa que tan impuntual es el que llega 10 minutos tarde como una hora,  así que ya que mas da. El responsable piensa en las consecuencias que puede tener y sigue atormentándose con sus respuestas.

Fue pasando la semana y decidí no agobiarme más, ya que no me estaba beneficiando en nada, al contrario me estaba desenfocando de otros menesteres. Decidí contarme otra historia que me beneficiara, y esto amigos, es lo que quiero compartir con vosotr@s.

¿Alguna vez has hecho dieta y en un momento determinado te has pillado abriendo el frigorífico para coger la tarta de chocolate?, ¿Recuerdas la conversación entre tu "Tú auto-saboteador" y tu "Tú responsable?. ¿Cuándo dejaste de fumar o quieres dejar de fumar has observado la lucha interna entre tu "Tú auto-saboteador" y tu "Tú responsable?. Tenemos este tipo de batallas continuamente, la lucha interna entre nuestros dos "Yo"es feroz y debemos zanjarla lo antes posible.


En ocasiones nos agobiamos por cosas que tenemos que hacer y obligaciones que tenemos y/o queremos cumplir, pero debemos gestionar cuales son las que debemos, queremos o podemos hacer primero. Tenemos este tipo de batallas continuamente, la lucha interna entre nuestros dos "Yo" es feroz y debemos zanjarla lo antes posible.  Es interesante ordenarlas por importancia, por urgencia y comprobarás que por que alguna vez  retrases o no hagas alguna de ellas no se va a acabar el  mundo. Todo no es urgente, todo no es importante, no en en todas la ocasiones nos va la vida en ello. Así que debemos acabar eligiendo lo que creamos conveniente y una vez tomada la decisión no mirar atrás.


"La decisión tomada en cada momento es la correcta"

Con esto no quiero decir que no sea importante escribirte cada semana, mi compromiso sigue siendo el mismo, simplemente que en ciertas ocasiones cuando sientas que tienes que hacer algo y te esté agobiando, pregúntate ¿Qué es lo peor que podría pasar si no lo hiciese? Y verás que en la mayoría de los casos no pasaría nada grave.

Debemos disfrutar del presente, de lo que hacemos y también de nuestras obligaciones, pero siendo flexibles cuando lo necesitemos que esta vida son dos días.

Y ahora como "casi" siempre, te deseo un magnífico fin de semana, salud y éxitos.

José María Gomaríz

Muchas gracias.
Un saludo.